Es impresionante el estado de forma con el que han comenzado la temporada Tony Parker y Tim Duncan. Complicado de mantener en una regular season de 82 partidos pero, hoy por hoy, más que suficiente para meter a la franquicia de la espuela plateada en la pole. El base francés enchufó un triple decisivo en los últimos segundos del partido inaugural en New Orleans y, unas horas después, anotó sobre la bocina el tiro ganador ante Oklahoma. Y ojo con Duncan. Con 36 años ya cumplidos, hay que verle jugar. Rápido de movimientos, con menos peso, muy fresco de piernas y, sobre todo, con esos fundamentos técnicos, ese tiro a tabla y ese coco privilegiado que le convierten en uno de los 50 mejores jugadores de la historia de la NBA. Los años no pasan por Timmy. Duncan, además, ha tenido un gesto admirable con la franquicia de su vida. Este verano, pactó una reducción de su salario al 50% como contaba anoche en NBA Plus Antoni Daimiel. De hecho, es el cuarto jugador mejor pagado de los Spurs con 9'6 millones de dólares esta temporada. Tiene por delante a Ginóbili (14M), Parker (12'5M) e incluso Stephen Jackson (10M).
Pero San Antonio es algo más que Parker y Duncan. Mucho más, de hecho. En el perímetro, de entrada, un jugador tremendo como Ginóbili. Si las lesiones le permiten jugar con cierta regularidad -en julio cumplió 35 años- Manudo gana partidos. Así de simple. Y es un arma mortífera cuando las defensas se cierran sobre Duncan o las ayudas llegan para tapar las eléctricas penetraciones de Parker. No todo es veteranía por fuera. Mucha atención esta temporada a Kawhi Leonard. 21 años. Gran defensor, rápido de piernas y manos. Debe mejorar su tiro exterior. Pero es la pieza ideal para el nuevo libro de estilo de Popovich, que este año quiere correr más. Ante Hornets y Thunder, San Antonio ha explotado el contraataque, las transiciones rápidas con dos y hasta tres calles. Para defender, correr y tirar rápido, la batería de perímetro de la que dispone el técnico de los Spurs es interminable. En la posición de PG, Gary Neal, Mills y De Colo (irá entrando poco a poco, pero es mejor que el australiano), para jugar de 2 Danny Green y en el 3 Stephen Jackson desde el banquillo (si tiene el año, pugnará por el premio a mejor sexto hombre de la liga). Casi nada.
El juego interior genera alguna duda más. Siempre que Duncan no mantenga el nivel excelso de los dos primeros partidos, claro. Algo lógico si tenemos en cuenta que acabará temporada con 37 años. En el cinco inicial, Tim es el center y Boris Diaw juega de 4. En ataque es difícil de parar cuando se abre fuera para lanzar o, sobre todo, penetrar aprovechando que su primer paso es más rápido que el de la mayoría de PF de la liga. Pero detrás sufre. El francés tendrá problemas -por ejemplo- para frenar a LaMarcus Aldridge, Zach Randolph, Blake Griffin o Pau Gasol. En esos partidos, veremos a Duncan muchos minutos de 4 y, probablemente a DeJuan Blair haciendo de 5. Si la bestia de Pittsburgh diera un paso adelante en consistencia y regularidad, Tim Duncan podría disfrutar de más minutos de descanso para llegar más fresco a playoffs. Pero eso está por ver. Como está por ver que Splitter crezca en agresividad y tenga la capacidad de evitar algunas faltas personales absurdas que le impiden jugar más minutos.
El frontcourt tejano lo completa Matt Bonner. Un atípico pivot de 2'08 con alergia a la pintura pero con una muñequita prodigiosa. La regular season es larga, muy larga. Casi eterna. Pero que les quiten lo bailado. Ya están 2-0 y van a estar cerca de las 60 victorias. Seguro.




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