jueves, 25 de octubre de 2012

La fábrica de sueños


Ya lo decía ese bonachón afroamericano que cruzaba la calle antes de los títulos de crédito en Pretty Woman mientras Julia Roberts y Richard Gere se juraban amor eterno en la escalera de emergencia: "Welcome to Hollywood. What's your dream? Everybody comes here. This is Hollywood, land of dreams. Some dreams come true, some don't. But keep on dreaming...". La franquicia con más seguidores del planeta no podía permitirse otra temporada descafeinada. Otro año en blanco. Otra regular season en la que su legión de fieles incondicionales no pudiera, como mínimo, soñar con el anillo número 17. Menos aún teniendo en cuenta que Kobe Bryant acaba de cumplir los 34 y medita retirarse en 2014. Con el aval económico del contrato televisivo firmado con Time Warner Cable para las dos próximas décadas -a razón de unos 200 millones de dólares anuales-, Mitch Kupchak se lanzó este verano a la caza de dos de las piezas más deseadas del mercado NBA: Steve Nash y Dwight Howard. El Dr. Buss, propietario de la franquicia, tendrá que hacer frente a un payroll superior a los 100 millones de dólares esta temporada (la plantilla más cara de la liga). Pero el fin justifica los medios. El Staples Center ha vuelto a convertirse en la fábrica de sueños. Dos años después de conquistar el mundo en aquel inolvidable séptimo partido ante los Celtics, los Lakers vuelven a contar.

Ahora bien, ¿tienen opciones reales de ser campeones? Pienso que no.



Me explico:

1. Miami y Oklahoma son mejores que la temporada anterior. La franquicia de Florida se ha reforzado con Ray Allen quien, si su tobillo se lo permite, aspira a convertirse en el mejor sexto hombre de la liga. LeBron, Wade y Chris Bosh mantienen su alianza y, con más fondo de armario (Norris Cole, Shane Battier, Mario Chalmers, Rashard Lewis...) los Heat son temibles. Son los actuales campeones y favoritos para el back to back. OKC tiene argumentos de sobra para mandar en el salvaje Oeste. Idéntico bloque con la llegada de Hashemm Thabeet para echar una mano dentro. Durant, Westbrook, Harden e Ibaka un año más hechos, más maduros... y con más hambre.

2. La naturaleza no da saltos. El baloncesto, tampoco. Cambiando el base y el center titular respecto al equipo de la temporada, es utópico pensar que el funcionamiento de los Lakers como bloque pueda compararse con el de Miami, Oklahoma e incluso otros equipos serios y competitivos como San Antonio, Boston o Dallas. Una dificultad acrecentada por las lesiones durante la pretemporada. La recuperación de Howard y las molestias de Kobe en el pie derecho han impedido a Mike Brown realizar el trabajo adecuado 5 contra 5 desde el inicio del training camp. Es muy posible que no veamos la versión real de los Lakers hasta principios de 2013.

3. Cinco titular con muchos partidos en las piernas. Nash (38), Kobe (34), MWP (33), Pau (32). La edad media del starting five de los Lakers sobrepasa holgadamente los 36 tacos. Salvo que Brown ponga en funcionamiento una dinámica de rotaciones durante la temporada regulat que impida a alguno de los veteranos superar los 32-34 minutos por partido, la primera unidad púrpura y dorada llegará a playoffs con demasiada carga acumulada.



4. Fondo de armario más bien justito. Cualquier zapatero de los que Mr.Big mandó construir a Carrie Bradshaw en Sexo en NY es más profundo que la segunda unidad de los Lakers. El irregular Steve Blake puede aportar poco más que su intermitente tiro exterior en la posición de PG. Jodie Meeks será el responsable de jugar los minutos en los que Kobe descanse. Su bagaje en Philadelphia no genera demasiada confianza. Su discreta pretemporada, menos. Devin Ebanks -recambio de MWP- para jugar de small forward ha trabajado su tiro exterior durante el verano, pero sigue sin dar el nivel defensivo mínimo para competir por algo más que 7-8 minutos por partido. Antawn Jamison puede ser el sexto hombre de Mike Brown. Alternará las posiciones de 3/4. Su rendimiento es una incógnita. Dentro, en la pintura, dos guerreros: Jordan Hill y el rookie Robert Sacre. Son de los que se ganan el pan con el sudor de su frente (Andrés Montes dixit). Garantizan sacrificio, trabajo, rebote e intimidación. Pero carecen de la calidad necesaria para marcar diferencias jugando al poste y no ven aro más alla de los 4 metros. Earl Clark, Chris Duhon y los jugadores de segundo año Darius Morris y Andrew Goudelock tendrán un papel residual en la rotación.

5. Mike Brown. La pretemporada es sólo eso. Pretemporada. Pero el equipo sigue dando la impresión de estar perdido en algún punto entre el triangulo ofensivo de Phil Jackson y el sistema de juego de corte defensivo que pretende implantar Brown. Nash no parece el base idóneo para el libro de estilo del técnico nacido en Columbus (Ohio). Aunque con Howard, MWP y Kobe -tres especialistas defensivos- en pista, Lakers debería ser una de las franquicias que menos puntos encajara.



Pero, pese a todo, this is Hollywood, land of dreams. Quien sabe...

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