miércoles, 14 de noviembre de 2012
Si yo fuera Mike D'Antoni...
Llegados a este punto, y después de analizar detenídamente los primeros ocho partidos de temporada regular de los Lakers, hay una serie de evidencias innegables. Realidades palpables que -imagino- también deben tener claras Jim Buss y Mitch Kupchak de puertas para dentro en la Avenida Figueroa. Ellos son los (ir)responsables de la construcción de una plantilla descompensada, carente -otra vez- de una segunda unidad de garantías. Ellos son los (ir)responsables de mantener en el cargo al discutido Mike Brown para después destituirlo tras el quinto partido de la temporada. Ellos son los (ir)responsables que se sentaron a negociar con Phil Jackson y anunciaron el fichaje de Mike D'Antoni antes de que el Maestro Zen respondiera al ofrecimiento de los Lakers de forma definitiva. Es difícil imaginar que un ejecutivo pueda tomar tantas decisiones erróneas en tan poco tiempo. Pero la extraña pareja se ha superado. Para no ganar de calle el galardón que 'premia' al peor directivo del año en la NBA, es urgente que el hijísimo y Kupchak se apresuren a la hora de tomar medidas.
Tampoco podemos perder algo de vista. Es evidente que D'Antoni -agradecido con la franquicia por darle la oportunidad de su vida- no aterrizará en los Lakers como elefante en cacharrería. Pero cuanto más tiempo pase, peor. No hay equipo para ganar el anillo. Me atrevería a decir que el roster no llega ni para disputar la final del salvaje Oeste. De entrada, Oklahoma y Spurs son bloques graníticos que cuentan con varios años de ventaja. Mantienen e incluso mejoran el roster de 2012. Y habrá que estar atentos a la evolución de Grizzlies y Clippers.
Si yo fuera Mike D'Antoni, tendría a mano la siguiente lista de peticiones:
1-En la posición de base, la pareja Nash-Morris es más que suficiente. El veterano playmaker para liderar el teórico 'Run and Gun' durante 32-35 minutos por partido y Morris para darle descanso. El jugador de segundo año puede y debe ser una alternativa defensiva. Su rapidez de piernas, capacidad de desplazamiento lateral y lectura de la defensa del pick and roll será fundamental para tratar de frenar a PG rivales como Westbrook, Tony Parker, Chris Paul o Rajon Rondo. Blake debe ser traspasado. Aporta poco o nada y los 8M$ que tiene garantizados entre este año y el próximo son un lujo que la franquicia no puede permitirse. Duhon, con 3'6M esta temporada y 3'9M la próxima, acompaña a Steve Blake en la pole de futuribles para ser tradeados.
2-Backcourt. Kobe y otro. Así de simple. Black Mamba está jugando a nivel MVP. Casi 27 puntos por partido con un porcentaje de acierto en tiros de campo superior al 55%. Más de cinco rebotes de media. Y, en los últimos 5 partidos, 6'6 asistencias de promedio. Y eso que World Peace y Jodie Meeks son especialistas en fallar tiros librados tras extra pass de Kobe. Estamos ante uno de los grandes problemas de Lakers. La carencia de tiradores puros. Meeks no la mete ni en una piscina y Metta tiene un día bueno y tres malos. Ninguno de los dos es un shooter decente. Al igual que Earl Clark y Devin Ebanks, prácticamente inéditos esta regular season. Cualquiera, por tanto, puede ser traspasado. La comparación de esta mediocre segunda unidad (Meeks-Ebanks-Clark) con, por ejemplo, la de los Spurs (Neal-Stephen Jackson-Green/Ginobili) pone los pelos de punta.
3-Pintura. Superman es el center perfecto para el sello D'Antoni. El pick and roll Nash-Howard será una de las señas de identidad de los nuevos Lakers. Pese a que el ex-técnico -entre otros- de Knicks y Suns suele juar con PF pequeños, parece poco probable el traspaso de Gasol. Pau puede correr, pasar, tirar... Es uno de los pivots más inteligentes en la historia de la liga y sería absurdo e incomprensible que D'Antoni prescindiera de él. Jordan Hill se gana el pan con el sudor de su frente y Antawn Jamison es la pieza perfecta para completar el puzzle. Puede jugar de 3-4, rebotea y tira. Jugará sus 12-15 minutos por partido. Dentro es donde, a priori, menos modificaciones habría que realizar.
En resumen, adquirir tiradores, mejorar el perímetro e intentar -tiene mal arreglo, pero hay que intentarlo- dotar al roster de una segunda unidad que no haga el ridículo en todos los partidos. Porque, hay que decirlo, cada vez que Brown o Bickerstaff han sentado a la vez a Kobe y Pau, los Lakers dan pena.
viernes, 2 de noviembre de 2012
El tapado del salvaje Oeste
La gran mayoría de analistas NBA norteamericanos coinciden a la hora de señalar qué equipos son los favoritos para conseguir el mejor record de la temporada regular en la conferencia oeste. Son, por este, orden Oklahoma y L.A. Lakers. Pese al traspaso de James Harden, la elección de los Thunder es coherente. Scott Brooks cuenta con un roster casi idéntico al que jugó las Finales la temporada pasada y para cubrir el hueco del hombre de la barba ha llegado un buen anotador como Kevin Martin. Como trataba de explicar en mi entrada anterior, el tema Lakers es más complejo. Llevará un tiempo conjuntar todas las nuevas piezas y, en ese proceso, habrá derrotas -ya las está habiendo, de hecho- que impedirán al equipo pelear por estar arriba cuando llegue mayo. Al margen del evidente favoritismo de OKC y de la atención mediática que generan los Lakers de Kobe, Nash y Superman, hay un equipo al que tener muy en cuenta: San Antonio Spurs.
Es impresionante el estado de forma con el que han comenzado la temporada Tony Parker y Tim Duncan. Complicado de mantener en una regular season de 82 partidos pero, hoy por hoy, más que suficiente para meter a la franquicia de la espuela plateada en la pole. El base francés enchufó un triple decisivo en los últimos segundos del partido inaugural en New Orleans y, unas horas después, anotó sobre la bocina el tiro ganador ante Oklahoma. Y ojo con Duncan. Con 36 años ya cumplidos, hay que verle jugar. Rápido de movimientos, con menos peso, muy fresco de piernas y, sobre todo, con esos fundamentos técnicos, ese tiro a tabla y ese coco privilegiado que le convierten en uno de los 50 mejores jugadores de la historia de la NBA. Los años no pasan por Timmy. Duncan, además, ha tenido un gesto admirable con la franquicia de su vida. Este verano, pactó una reducción de su salario al 50% como contaba anoche en NBA Plus Antoni Daimiel. De hecho, es el cuarto jugador mejor pagado de los Spurs con 9'6 millones de dólares esta temporada. Tiene por delante a Ginóbili (14M), Parker (12'5M) e incluso Stephen Jackson (10M).
Pero San Antonio es algo más que Parker y Duncan. Mucho más, de hecho. En el perímetro, de entrada, un jugador tremendo como Ginóbili. Si las lesiones le permiten jugar con cierta regularidad -en julio cumplió 35 años- Manudo gana partidos. Así de simple. Y es un arma mortífera cuando las defensas se cierran sobre Duncan o las ayudas llegan para tapar las eléctricas penetraciones de Parker. No todo es veteranía por fuera. Mucha atención esta temporada a Kawhi Leonard. 21 años. Gran defensor, rápido de piernas y manos. Debe mejorar su tiro exterior. Pero es la pieza ideal para el nuevo libro de estilo de Popovich, que este año quiere correr más. Ante Hornets y Thunder, San Antonio ha explotado el contraataque, las transiciones rápidas con dos y hasta tres calles. Para defender, correr y tirar rápido, la batería de perímetro de la que dispone el técnico de los Spurs es interminable. En la posición de PG, Gary Neal, Mills y De Colo (irá entrando poco a poco, pero es mejor que el australiano), para jugar de 2 Danny Green y en el 3 Stephen Jackson desde el banquillo (si tiene el año, pugnará por el premio a mejor sexto hombre de la liga). Casi nada.
El juego interior genera alguna duda más. Siempre que Duncan no mantenga el nivel excelso de los dos primeros partidos, claro. Algo lógico si tenemos en cuenta que acabará temporada con 37 años. En el cinco inicial, Tim es el center y Boris Diaw juega de 4. En ataque es difícil de parar cuando se abre fuera para lanzar o, sobre todo, penetrar aprovechando que su primer paso es más rápido que el de la mayoría de PF de la liga. Pero detrás sufre. El francés tendrá problemas -por ejemplo- para frenar a LaMarcus Aldridge, Zach Randolph, Blake Griffin o Pau Gasol. En esos partidos, veremos a Duncan muchos minutos de 4 y, probablemente a DeJuan Blair haciendo de 5. Si la bestia de Pittsburgh diera un paso adelante en consistencia y regularidad, Tim Duncan podría disfrutar de más minutos de descanso para llegar más fresco a playoffs. Pero eso está por ver. Como está por ver que Splitter crezca en agresividad y tenga la capacidad de evitar algunas faltas personales absurdas que le impiden jugar más minutos.
Es impresionante el estado de forma con el que han comenzado la temporada Tony Parker y Tim Duncan. Complicado de mantener en una regular season de 82 partidos pero, hoy por hoy, más que suficiente para meter a la franquicia de la espuela plateada en la pole. El base francés enchufó un triple decisivo en los últimos segundos del partido inaugural en New Orleans y, unas horas después, anotó sobre la bocina el tiro ganador ante Oklahoma. Y ojo con Duncan. Con 36 años ya cumplidos, hay que verle jugar. Rápido de movimientos, con menos peso, muy fresco de piernas y, sobre todo, con esos fundamentos técnicos, ese tiro a tabla y ese coco privilegiado que le convierten en uno de los 50 mejores jugadores de la historia de la NBA. Los años no pasan por Timmy. Duncan, además, ha tenido un gesto admirable con la franquicia de su vida. Este verano, pactó una reducción de su salario al 50% como contaba anoche en NBA Plus Antoni Daimiel. De hecho, es el cuarto jugador mejor pagado de los Spurs con 9'6 millones de dólares esta temporada. Tiene por delante a Ginóbili (14M), Parker (12'5M) e incluso Stephen Jackson (10M).
Pero San Antonio es algo más que Parker y Duncan. Mucho más, de hecho. En el perímetro, de entrada, un jugador tremendo como Ginóbili. Si las lesiones le permiten jugar con cierta regularidad -en julio cumplió 35 años- Manudo gana partidos. Así de simple. Y es un arma mortífera cuando las defensas se cierran sobre Duncan o las ayudas llegan para tapar las eléctricas penetraciones de Parker. No todo es veteranía por fuera. Mucha atención esta temporada a Kawhi Leonard. 21 años. Gran defensor, rápido de piernas y manos. Debe mejorar su tiro exterior. Pero es la pieza ideal para el nuevo libro de estilo de Popovich, que este año quiere correr más. Ante Hornets y Thunder, San Antonio ha explotado el contraataque, las transiciones rápidas con dos y hasta tres calles. Para defender, correr y tirar rápido, la batería de perímetro de la que dispone el técnico de los Spurs es interminable. En la posición de PG, Gary Neal, Mills y De Colo (irá entrando poco a poco, pero es mejor que el australiano), para jugar de 2 Danny Green y en el 3 Stephen Jackson desde el banquillo (si tiene el año, pugnará por el premio a mejor sexto hombre de la liga). Casi nada.
El juego interior genera alguna duda más. Siempre que Duncan no mantenga el nivel excelso de los dos primeros partidos, claro. Algo lógico si tenemos en cuenta que acabará temporada con 37 años. En el cinco inicial, Tim es el center y Boris Diaw juega de 4. En ataque es difícil de parar cuando se abre fuera para lanzar o, sobre todo, penetrar aprovechando que su primer paso es más rápido que el de la mayoría de PF de la liga. Pero detrás sufre. El francés tendrá problemas -por ejemplo- para frenar a LaMarcus Aldridge, Zach Randolph, Blake Griffin o Pau Gasol. En esos partidos, veremos a Duncan muchos minutos de 4 y, probablemente a DeJuan Blair haciendo de 5. Si la bestia de Pittsburgh diera un paso adelante en consistencia y regularidad, Tim Duncan podría disfrutar de más minutos de descanso para llegar más fresco a playoffs. Pero eso está por ver. Como está por ver que Splitter crezca en agresividad y tenga la capacidad de evitar algunas faltas personales absurdas que le impiden jugar más minutos.
El frontcourt tejano lo completa Matt Bonner. Un atípico pivot de 2'08 con alergia a la pintura pero con una muñequita prodigiosa. La regular season es larga, muy larga. Casi eterna. Pero que les quiten lo bailado. Ya están 2-0 y van a estar cerca de las 60 victorias. Seguro.
jueves, 25 de octubre de 2012
La fábrica de sueños
Ya lo decía ese bonachón afroamericano que cruzaba la calle antes de los títulos de crédito en Pretty Woman mientras Julia Roberts y Richard Gere se juraban amor eterno en la escalera de emergencia: "Welcome to Hollywood. What's your dream? Everybody comes here. This is Hollywood, land of dreams. Some dreams come true, some don't. But keep on dreaming...". La franquicia con más seguidores del planeta no podía permitirse otra temporada descafeinada. Otro año en blanco. Otra regular season en la que su legión de fieles incondicionales no pudiera, como mínimo, soñar con el anillo número 17. Menos aún teniendo en cuenta que Kobe Bryant acaba de cumplir los 34 y medita retirarse en 2014. Con el aval económico del contrato televisivo firmado con Time Warner Cable para las dos próximas décadas -a razón de unos 200 millones de dólares anuales-, Mitch Kupchak se lanzó este verano a la caza de dos de las piezas más deseadas del mercado NBA: Steve Nash y Dwight Howard. El Dr. Buss, propietario de la franquicia, tendrá que hacer frente a un payroll superior a los 100 millones de dólares esta temporada (la plantilla más cara de la liga). Pero el fin justifica los medios. El Staples Center ha vuelto a convertirse en la fábrica de sueños. Dos años después de conquistar el mundo en aquel inolvidable séptimo partido ante los Celtics, los Lakers vuelven a contar.
Ahora bien, ¿tienen opciones reales de ser campeones? Pienso que no.
Me explico:
1. Miami y Oklahoma son mejores que la temporada anterior. La franquicia de Florida se ha reforzado con Ray Allen quien, si su tobillo se lo permite, aspira a convertirse en el mejor sexto hombre de la liga. LeBron, Wade y Chris Bosh mantienen su alianza y, con más fondo de armario (Norris Cole, Shane Battier, Mario Chalmers, Rashard Lewis...) los Heat son temibles. Son los actuales campeones y favoritos para el back to back. OKC tiene argumentos de sobra para mandar en el salvaje Oeste. Idéntico bloque con la llegada de Hashemm Thabeet para echar una mano dentro. Durant, Westbrook, Harden e Ibaka un año más hechos, más maduros... y con más hambre.
2. La naturaleza no da saltos. El baloncesto, tampoco. Cambiando el base y el center titular respecto al equipo de la temporada, es utópico pensar que el funcionamiento de los Lakers como bloque pueda compararse con el de Miami, Oklahoma e incluso otros equipos serios y competitivos como San Antonio, Boston o Dallas. Una dificultad acrecentada por las lesiones durante la pretemporada. La recuperación de Howard y las molestias de Kobe en el pie derecho han impedido a Mike Brown realizar el trabajo adecuado 5 contra 5 desde el inicio del training camp. Es muy posible que no veamos la versión real de los Lakers hasta principios de 2013.
3. Cinco titular con muchos partidos en las piernas. Nash (38), Kobe (34), MWP (33), Pau (32). La edad media del starting five de los Lakers sobrepasa holgadamente los 36 tacos. Salvo que Brown ponga en funcionamiento una dinámica de rotaciones durante la temporada regulat que impida a alguno de los veteranos superar los 32-34 minutos por partido, la primera unidad púrpura y dorada llegará a playoffs con demasiada carga acumulada.
4. Fondo de armario más bien justito. Cualquier zapatero de los que Mr.Big mandó construir a Carrie Bradshaw en Sexo en NY es más profundo que la segunda unidad de los Lakers. El irregular Steve Blake puede aportar poco más que su intermitente tiro exterior en la posición de PG. Jodie Meeks será el responsable de jugar los minutos en los que Kobe descanse. Su bagaje en Philadelphia no genera demasiada confianza. Su discreta pretemporada, menos. Devin Ebanks -recambio de MWP- para jugar de small forward ha trabajado su tiro exterior durante el verano, pero sigue sin dar el nivel defensivo mínimo para competir por algo más que 7-8 minutos por partido. Antawn Jamison puede ser el sexto hombre de Mike Brown. Alternará las posiciones de 3/4. Su rendimiento es una incógnita. Dentro, en la pintura, dos guerreros: Jordan Hill y el rookie Robert Sacre. Son de los que se ganan el pan con el sudor de su frente (Andrés Montes dixit). Garantizan sacrificio, trabajo, rebote e intimidación. Pero carecen de la calidad necesaria para marcar diferencias jugando al poste y no ven aro más alla de los 4 metros. Earl Clark, Chris Duhon y los jugadores de segundo año Darius Morris y Andrew Goudelock tendrán un papel residual en la rotación.
5. Mike Brown. La pretemporada es sólo eso. Pretemporada. Pero el equipo sigue dando la impresión de estar perdido en algún punto entre el triangulo ofensivo de Phil Jackson y el sistema de juego de corte defensivo que pretende implantar Brown. Nash no parece el base idóneo para el libro de estilo del técnico nacido en Columbus (Ohio). Aunque con Howard, MWP y Kobe -tres especialistas defensivos- en pista, Lakers debería ser una de las franquicias que menos puntos encajara.
Pero, pese a todo, this is Hollywood, land of dreams. Quien sabe...
miércoles, 17 de octubre de 2012
Curso baloncestístico 12/13
Es innegable que twitter se ha convertido en uno de los fenómenos de masas del S.XXI. Herramienta de ínformación, servicio de documentación, foro de debate... Pero con 140 caracteres es literalmente imposible explayarse. Así que aterrizo en el mundo de los blogs con la única pretensión de escribir sobre basket cada vez que sienta que tengo alguna cosa que decir. Espero que os guste.
Quedan menos de dos semanas para el inicio de la temporada regular NBA. Aprovechando la petición que me han hecho los compis de basketamericano.com -pronósticos respecto a los favoritos de la regular season en diferentes categorías-, os cuento cómo veo el inminente inicio del apasionante curso baloncestístico 2012/13.
En el Este, Miami sigue siendo el principal favorito. De calle. El Triple Threat formado por LeBron James, Dwyane Wade y Chris Bosh constituye un argumento más que suficiente para dominar la Eastern Conference con autoridad tiránica. Liberado de presión tras conseguir su primer anillo, LeBron será aún más peligroso e imprevisible. Quizá reduzca sus números en anotación durante la temporada regular, pero aumentará seguro el promedio de asistencias y eficiencia. La llegada de Ray Allen añade azúcar al pastel. Y supone un arma mortífera para la pizarra de Spoelstra. Si James/Wade reciben defensas 2 vs 1, traps o los técnicos rivales tratan de cerrar el poste bajo para frenar a Bosh, los tiros librados de Allen se convertirán en el cuarto poder de estos temibles Heat. Además, mantienen el bloque campeón y una segunda unidad de garantías con Mario Chalmers, Shane Battier, Udonis Haslem, James Jones, Rashard Lewis... (será interesante analizar el segundo año del eléctrico Norris Cole) Si les respetan las lesiones, no me sorprendería que superen las 60 victorias.
El pronóstico en el salvaje Oeste también parece claro. Oklahoma City. Scott Brooks dispone, una temporada más, del tremendo talento e insultante juventud de una plantilla de máximo nivel. Con 24 años recién cumplidos, Kevin Durant lidera un roster que inicia la regular season con la ambición de ganar el anillo. Su legión de fieles escuderos pone los pelos de punta. En primer lugar, Russel Westbrook. El base forjado en la Universidad de UCLA es una pieza fundamental para el estilo agresivo y trepidante de estos Thunder. Anota (su tiro en suspensión es uno de los más indefendibles de la liga), corre y hace corrrer, muerde detrás... Sólo debe aprender a pensar en momentos clutch, algo que quizá vaya adquiriendo con el paso de las temporadas. Junto a KD y RW, el jugón de la barba: James Harden. Sigue sin renovar con Oklahoma y podría ser agente libre en 2013, pero no parece factible que este asunto acabe afectando a su juego. Puede jugar de 1, 2 y hasta de 3 en momentos puntuales. Esa muñequita zurda es temible las noches (pocas) que Durant y Westbrook tengan problemas para enchufar. Y en la pintura, dos bestias. Serge Ibaka y Kendrick Perkins. El congoleño con pasaporte español será con total seguridad uno de los candidatos a jugador defensivo del año. Su poder de intimidación es absoluto. Rebotea, cambia tiros, reparte pinchos de merluza... Además, sigue trabajando su tiro desde 18-20 pies y ha añadido a su amplio repertorio el lanzamiento desde media distancia. Perkins no estará al cien por cien en el arranque. Durante el verano se ha puesto a punto sometiéndose a varios procedimientos quirúrgicos en la muñeca pero, si su cadera no le genera problemas, será fundamental cuando llegue la hora de la verdad. Hasheem Thabeet, Cole Aldrich y Daniel Orton (Kentucky) tendrán que arrimar el hombro para apuntalar el juego interior del trueno. En el perímetro, habrá minutos (no demasiados) para Eric Maynor y Daequan Cook. Y, por supuesto, Thabo Sefolosha. El suizo aporta intensidad, algo de tiro exterior y, sobre todo, d-fense. Brooks volverá a emplearlo como arma anti-Kobe. Y Thabo cumplirá. Oklahoma City, el gran aspirante.
No considero a Lakers con la capacidad de mirar a los ojos de Miami ni OKC. Pese a la llegada de Steve Nash y Dwight Howard (veremos si está en condiciones de debutar el 30 de octubre ante Mavericks), Mike Brown tiene mucho trabajo por delante. Convertir a ese grupo estelar de jugadores (Kobe-Pau-Nash-Howard-Metta World Peace...) en un verdadero EQUIPO suele llevar tiempo. Mínimo una temporada completa. El problema -o la ventaja, veremos- es que a Kobe Bryant le quedan 2-3 años al máximo nivel y el 24 quiere su sexto anillo. Sigue siendo el boss de la franquicia pero, para aspirar al sueño de jugar esta temporada las Finals, está obligado a generar una química de grupo en la que Nash, Pau y Supermán se sientan importantes. El Kobe-sistema ya pasó a la historia. Quizá el mayor defecto de los Lakers tras la conquista del anillo ante Boston en 2010 haya sido la carencia de una segunda unidad decente. Mitch Kupchak ha trabajado duro este verano para dotar a la franquicia de un fondo de armario competitivo. Steve Blake, Devin Ebanks y Jordan Hill continúan. Han llegado a LAX Antawn Jamison (será el sexto hombre de Mike Brown), Jodie Meeks (un discreto '2' ex Sixers que jugará cuando Kobe descanse), el veterano base Chris Duhon, Earl Clark (3-4 que pasó sin pena ni gloria por Phoenix y Orlando) y Chris Douglas-Roberts. Además, la buena pretemporada del center procedente de Gonzaga, Robert Sacre, puede provocar que el equipo disponga de otro jugador interior. Suenan con fuerza rumores de una posible incorporación de Derek Fisher. Como Kobe, ha ganado cinco anillos. Y alguien como el presidente del sindicato de jugadores siempre suma. Se trata, aún sin Fisher, de un roster veterano, con muchos partidos en las piernas. Su resistencia a la dureza de una temporada NBA y el estado físico en que lleguen al mes de abril (playoffs) será una de las principales claves para descifrar si son capaces o no de pelear por el título.
Hay varias franquicias a las que tengo curiosidad por ver. New York es una de ellas. Si Mike Woodson da con la tecla, ojo con estos Knicks. Sí, ya sé que se trata de un equipo maldito, incapaz de despojarse de ese aura loser que le ha acompañado en la historia reciente. Pero hablamos de Melo, Amare Stoudemire y Jason Kidd. Palabras mayores. Si además J.R. Smith y Tyson Chandler mantienen su cable pelado a salvo de cortocircuitos, el Madison vivirá noches de vino y rosas. Y Prigioni. Siempre Priogioni. Tendrá minutos de calidad en la Gran Manzana.
Al otro lado del país, Golden State Warriors. Juego interior muy respetable: Andrew Bogut (operado del tobillo en la recta final de la temporada pasada), David Lee, Carl Landry y el letón Andris Biedrins. Por fuera, dos jugones. El base Stephen Curry -es buenísimo- y una de mis grandes esperanzas este año: Klay Thompson (hijo del que fuera número 1 del draft en 1978 Mychal Thompson), escolta (1'98) al que seguir muy de cerca. Talento, tiro exterior, potencia y hambre de gloria. Richard Jefferson, Jarret Jack y Brandon Rush completan el backcourt de una plantilla interesante. Sin dejar la Western, Minnesota. Los lobos de Rick Adelman pueden convertirse perfectamente en la sensación de la temporada regular. A la espera de Ricky Rubio, ojo a las incorporaciones de Andrei Kirilenko y Alexey Shved (un jugón ruso que añade dinamita y velocidad al estilo vertiginoso del equipo). Kevin Love seguirá siendo su jugador franquicia y han recuperado para la causa a Brandon Roy. Si el que fuera jugador de Portland carbura, Minnesota puede meterse arriba. Para rotar y dar descanso a los titulares, especialistas y jugadores conscientes de su rol que conocen muy bien la liga: Ridnour, JJ Barea, Lou Amundson y Derrick Williams, que en su segundo año como profesional debe dar un salto de calidad.
En próximas entradas, análisis de otros equipos (Grizzlies, Mavs, Celtics, Clippers...), qué rookies hay que seguir durante los próximos meses, candidatos al premio de mejor sexto hombre, aspirantes al premio de jugador con mayor progresíón...
Quedan menos de dos semanas para el inicio de la temporada regular NBA. Aprovechando la petición que me han hecho los compis de basketamericano.com -pronósticos respecto a los favoritos de la regular season en diferentes categorías-, os cuento cómo veo el inminente inicio del apasionante curso baloncestístico 2012/13.
En el Este, Miami sigue siendo el principal favorito. De calle. El Triple Threat formado por LeBron James, Dwyane Wade y Chris Bosh constituye un argumento más que suficiente para dominar la Eastern Conference con autoridad tiránica. Liberado de presión tras conseguir su primer anillo, LeBron será aún más peligroso e imprevisible. Quizá reduzca sus números en anotación durante la temporada regular, pero aumentará seguro el promedio de asistencias y eficiencia. La llegada de Ray Allen añade azúcar al pastel. Y supone un arma mortífera para la pizarra de Spoelstra. Si James/Wade reciben defensas 2 vs 1, traps o los técnicos rivales tratan de cerrar el poste bajo para frenar a Bosh, los tiros librados de Allen se convertirán en el cuarto poder de estos temibles Heat. Además, mantienen el bloque campeón y una segunda unidad de garantías con Mario Chalmers, Shane Battier, Udonis Haslem, James Jones, Rashard Lewis... (será interesante analizar el segundo año del eléctrico Norris Cole) Si les respetan las lesiones, no me sorprendería que superen las 60 victorias.
El pronóstico en el salvaje Oeste también parece claro. Oklahoma City. Scott Brooks dispone, una temporada más, del tremendo talento e insultante juventud de una plantilla de máximo nivel. Con 24 años recién cumplidos, Kevin Durant lidera un roster que inicia la regular season con la ambición de ganar el anillo. Su legión de fieles escuderos pone los pelos de punta. En primer lugar, Russel Westbrook. El base forjado en la Universidad de UCLA es una pieza fundamental para el estilo agresivo y trepidante de estos Thunder. Anota (su tiro en suspensión es uno de los más indefendibles de la liga), corre y hace corrrer, muerde detrás... Sólo debe aprender a pensar en momentos clutch, algo que quizá vaya adquiriendo con el paso de las temporadas. Junto a KD y RW, el jugón de la barba: James Harden. Sigue sin renovar con Oklahoma y podría ser agente libre en 2013, pero no parece factible que este asunto acabe afectando a su juego. Puede jugar de 1, 2 y hasta de 3 en momentos puntuales. Esa muñequita zurda es temible las noches (pocas) que Durant y Westbrook tengan problemas para enchufar. Y en la pintura, dos bestias. Serge Ibaka y Kendrick Perkins. El congoleño con pasaporte español será con total seguridad uno de los candidatos a jugador defensivo del año. Su poder de intimidación es absoluto. Rebotea, cambia tiros, reparte pinchos de merluza... Además, sigue trabajando su tiro desde 18-20 pies y ha añadido a su amplio repertorio el lanzamiento desde media distancia. Perkins no estará al cien por cien en el arranque. Durante el verano se ha puesto a punto sometiéndose a varios procedimientos quirúrgicos en la muñeca pero, si su cadera no le genera problemas, será fundamental cuando llegue la hora de la verdad. Hasheem Thabeet, Cole Aldrich y Daniel Orton (Kentucky) tendrán que arrimar el hombro para apuntalar el juego interior del trueno. En el perímetro, habrá minutos (no demasiados) para Eric Maynor y Daequan Cook. Y, por supuesto, Thabo Sefolosha. El suizo aporta intensidad, algo de tiro exterior y, sobre todo, d-fense. Brooks volverá a emplearlo como arma anti-Kobe. Y Thabo cumplirá. Oklahoma City, el gran aspirante.
No considero a Lakers con la capacidad de mirar a los ojos de Miami ni OKC. Pese a la llegada de Steve Nash y Dwight Howard (veremos si está en condiciones de debutar el 30 de octubre ante Mavericks), Mike Brown tiene mucho trabajo por delante. Convertir a ese grupo estelar de jugadores (Kobe-Pau-Nash-Howard-Metta World Peace...) en un verdadero EQUIPO suele llevar tiempo. Mínimo una temporada completa. El problema -o la ventaja, veremos- es que a Kobe Bryant le quedan 2-3 años al máximo nivel y el 24 quiere su sexto anillo. Sigue siendo el boss de la franquicia pero, para aspirar al sueño de jugar esta temporada las Finals, está obligado a generar una química de grupo en la que Nash, Pau y Supermán se sientan importantes. El Kobe-sistema ya pasó a la historia. Quizá el mayor defecto de los Lakers tras la conquista del anillo ante Boston en 2010 haya sido la carencia de una segunda unidad decente. Mitch Kupchak ha trabajado duro este verano para dotar a la franquicia de un fondo de armario competitivo. Steve Blake, Devin Ebanks y Jordan Hill continúan. Han llegado a LAX Antawn Jamison (será el sexto hombre de Mike Brown), Jodie Meeks (un discreto '2' ex Sixers que jugará cuando Kobe descanse), el veterano base Chris Duhon, Earl Clark (3-4 que pasó sin pena ni gloria por Phoenix y Orlando) y Chris Douglas-Roberts. Además, la buena pretemporada del center procedente de Gonzaga, Robert Sacre, puede provocar que el equipo disponga de otro jugador interior. Suenan con fuerza rumores de una posible incorporación de Derek Fisher. Como Kobe, ha ganado cinco anillos. Y alguien como el presidente del sindicato de jugadores siempre suma. Se trata, aún sin Fisher, de un roster veterano, con muchos partidos en las piernas. Su resistencia a la dureza de una temporada NBA y el estado físico en que lleguen al mes de abril (playoffs) será una de las principales claves para descifrar si son capaces o no de pelear por el título.
Hay varias franquicias a las que tengo curiosidad por ver. New York es una de ellas. Si Mike Woodson da con la tecla, ojo con estos Knicks. Sí, ya sé que se trata de un equipo maldito, incapaz de despojarse de ese aura loser que le ha acompañado en la historia reciente. Pero hablamos de Melo, Amare Stoudemire y Jason Kidd. Palabras mayores. Si además J.R. Smith y Tyson Chandler mantienen su cable pelado a salvo de cortocircuitos, el Madison vivirá noches de vino y rosas. Y Prigioni. Siempre Priogioni. Tendrá minutos de calidad en la Gran Manzana.
Al otro lado del país, Golden State Warriors. Juego interior muy respetable: Andrew Bogut (operado del tobillo en la recta final de la temporada pasada), David Lee, Carl Landry y el letón Andris Biedrins. Por fuera, dos jugones. El base Stephen Curry -es buenísimo- y una de mis grandes esperanzas este año: Klay Thompson (hijo del que fuera número 1 del draft en 1978 Mychal Thompson), escolta (1'98) al que seguir muy de cerca. Talento, tiro exterior, potencia y hambre de gloria. Richard Jefferson, Jarret Jack y Brandon Rush completan el backcourt de una plantilla interesante. Sin dejar la Western, Minnesota. Los lobos de Rick Adelman pueden convertirse perfectamente en la sensación de la temporada regular. A la espera de Ricky Rubio, ojo a las incorporaciones de Andrei Kirilenko y Alexey Shved (un jugón ruso que añade dinamita y velocidad al estilo vertiginoso del equipo). Kevin Love seguirá siendo su jugador franquicia y han recuperado para la causa a Brandon Roy. Si el que fuera jugador de Portland carbura, Minnesota puede meterse arriba. Para rotar y dar descanso a los titulares, especialistas y jugadores conscientes de su rol que conocen muy bien la liga: Ridnour, JJ Barea, Lou Amundson y Derrick Williams, que en su segundo año como profesional debe dar un salto de calidad.
En próximas entradas, análisis de otros equipos (Grizzlies, Mavs, Celtics, Clippers...), qué rookies hay que seguir durante los próximos meses, candidatos al premio de mejor sexto hombre, aspirantes al premio de jugador con mayor progresíón...
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